Han creado un monstruoso sistema clientelar lleno de puestos directivos que hay que elegir a dedo. Lo que les está molestando es que ahora sea nuestro dedo, pero a quien señalamos es al monstruo.

El Ayuntamiento de Madrid y las dos empresas privadas que participan en la empresa mixta Madrid Calle 30 han nombrado a Samuel Romero como Director Gerente. Es joven, sí . Creemos que la juventud no es un impedimento para hacer bien el trabajo si tienes las capacidades suficientes para desarrollarlo. Confiamos, de hecho, en que gente joven puede dar con soluciones innovadoras para que dejemos de repetir una y otra vez las mismas (y pésimas) fórmulas de gestión que se han mantenido hasta ahora.

Sucede que su madre es Rosa Aporta, que participó, allá por marzo de 2015, en las primarias de Ahora Madrid. Fue una de las 146 personas que se presentaron a un proceso abierto, en el que votaron más de 15.000 personas y al que podía presentarse quien quisiera. Rosa iba la número 25 en una de las seis listas. En el cómputo final, quedó en el puesto 100, así que no llegó a ser candidata en las elecciones de mayo.  Todos estos datos son abiertos y están disponibles en la web de primarias desde entonces. Ante esto cabe preguntarse: ¿es eso nepotismo? ¿Qué poder tiene Rosa Aporta en Ahora Madrid y en las dos empresas que participan en Madrid Calle 30 para haber “colocado” a su hijo? Es más, ¿cuántos cargos de confianza hay en el Ayuntamiento de Madrid para que ya hayamos “colocado” a los hijos, padres y primos de las 98 personas que quedaron por delante de ella? Parece que la relación es bastante remota.

Pero sucede más: Samuel milita en Izquierda Unida, como algunas de las personas que participan en Ahora Madrid. Vaya. ¿Es eso nepotismo, entonces? Nos parece inaudito que se haga un escándalo de que los cargos de confianza sean militantes o afines de organizaciones que participan en la plataforma ciudadana que gobierna, teniendo en cuenta que pasa así en todos los gobiernos. Es lo que tienen los cargos de confianza, que la confianza surge en aquellos lugares donde te mueves y con las personas con las que tratas. Hay quien la desarrolla yendo a asambleas, hay quien la encuentra entre canapés en el palco del Real Madrid o en la boda Agag-Aznar. Así es como funciona el sistema institucional que nos hemos encontrado.

Hasta aquí hemos venido para mejorarlo y para ello es necesario relevar a los cargos directivos que fueron designados (sí, a dedo) por el anterior Gobierno por otras personas que nos generan más confianza. Recordemos que el partido que gobernó 24 años este Ayuntamiento ha sido imputado dos veces como organización corrupta y que ha dejado la mayor deuda municipal de la historia de España, en gran parte a través de la empresa de la que va a ser gerente Samuel Romero. Tiene cierto sentido el cambio, ¿no? Por cierto, Samuel Romero no va a embolsarse los 100.000 euros anuales que cobraba su antecesor porque ha firmado el código ético de Ahora Madrid: se quedará con 30.000. Y no será el último cargo de confianza que se nombre en el Ayuntamiento y esperamos que a él y a los demás se les juzgue por su trabajo: por su buena o mala gestión.

De cualquier manera, no se trata de cambiar un cromo por otro, sino de poner los mecanismos para que el nepotismo no tenga lugar. Ya nos gustaría que todo este entramado administrativo estuviera cubierto con más carreras funcionariales de méritos objetivables, con criterios transparentes y profesionales, pero queda mucho por hacer. Por el momento, Ahora Madrid ha eliminado la mitad de los cargos de asesoría y ha elegido a funcionarios de carrera en todos los puestos en que ha sido posible. En vez de apuntarnos a la costumbre de otros partidos de arrasar con todos los puestos de designación política nada más llegar, llevamos 7 meses buscando las mejores opciones para cada caso, respetando todo aquello que ya funcionaba bien. Hemos venido a levantar las alfombras y a construir mecanismos de control, transparencia y participación ciudadana para que nunca, nunca más, ningún partido pueda volver a montar su chiringuito aquí dentro.

A quienes lo habéis hecho así durante décadas y ahora os revolvéis en vuestros asientos os decimos: asumidlo. Asumid que en el Ayuntamiento de Madrid se os ha acabado el juego. Habéis diseñado estructuras administrativas y marcos legales que cobijan los mil puestos de designación política que hasta ahora habéis ocupado con vuestra gente. Abramos un profundo debate político y expliquémosle a la ciudadanía cómo funciona la designación de los puestos directivos de las administraciones públicas. Y, si sois valientes, ayudadnos a cambiarlas, en el Ayuntamiento de Madrid y también legislando y practicando con el ejemplo en las administraciones en las que sí gobernáis. Todo lo demás es ruido, irresponsabilidad y cinismo.