Ahora Feminismos hace un llamamiento a la corporación municipal madrileña y a las gentes que habitan esta ciudad con afán de cambio y justicia a manifestar que son intolerables e infames las amenazas, en todas las circunstancias, dirigidas a cualquier persona y en todas las formas de democracia.

Durante el Pleno Ordinario del Ayuntamiento de Madrid del pasado miércoles 30 de marzo, Montserrat Galcerán, concejala del distrito de Tetuán, denunció dos amenazas de muerte en la Junta. Se profirieron después de que varios medios de comunicación publicaran los hechos acaecidos en el pleno de 23 de Febrero del mencionado distrito, que generaron polémica entre las asistentes al mismo. En el que, además se lanzaron comentarios descalificadores a otras dos mujeres con cargos públicos: Rita Maestre y Carolina Bescansa.

Estas maneras autoritarias, violentas y descalificatorias se enmascaran bajo la apariencia de una política de confrontación bastante infértil, mientras se deja de lado una política que genera de diálogo, intercambio de enfoques y argumentaciones, la construcción de lenguajes de entendimiento y acuerdos o regulación de desacuerdos. La descalificación y el amedrentamiento no es política sino tácticas propias de “machos”, “rambos” y maltratadores dispuestos a imponer ipso-facto su voluntad y privilegios, impropias de políticos demócratas, que exige un escrupuloso cuidado a una vida libre de coacciones entre sus ciudadanas y ciudadanos. Con ellas ponen en peligro, incluso los fundamentos más tradicionales del paradigma de justicia y derechos de nuestras democracias, cuyas máximas de igualdad y libertad llevan a la cima el derecho de todas las personas  a vivir una vida libre de violencias. Justamente la base de la democracia es el respeto recíproco entre iguales, incompatible con los privilegios que generan subalternidad.

Quienes pronuncian estas amenazas se sitúan en un lugar de abuso de poder sobre el resto de la ciudadanía, en primer lugar porque no han mostrado públicamente su identidad, y en segundo lugar, porque  suponen un intento de destrucción de la seguridad y autoestima de la otra persona, infundiéndole miedo por el posible cumplimiento de las mismas. No es casual que se dirijan a mujeres, a las que se considera inferiores e indignas del ejercicio de la política, mujeres, además, caracterizadas por otras prácticas políticas, que no reproducen esas mismas tácticas autoritarias, de gobierno y mando bajo el orden de los privilegios de clase y masculinos. Pero sobre todo, estas tácticas demuestran una absoluta infravaloración de sus vidas en tanto que vidas dignas de existir.  Supone un salto enorme al hacer de la vida ajena amenazada un objeto prescindible. Es más,  siguiendo el correlato de la acción: ¿cuál es el paso siguiente a la amenaza?, ¿cuáles son los actos a los que inducen dichas amenazas?

Precisamente en esta ciudad, en la que el 15M sometió a crítica lo que hasta aquel momento se llamaba democracia y recogió la necesidad del feminismo en su nueva constitución, hoy ya no es posible seguir consintiendo, como un mal propio del ejercicio político, que una mujer política reciba insultos vejatorios, descalificaciones y mucho menos amenazas. De hecho, ya no las consentimos, las enmarcamos como  violencias machistas, y tenemos claro que la responsabilidad de parar todas estas violencias dirigidas contra las mujeres o colectivos LGTB es colectiva: de los medios, de la ciudadanía, de los grupos políticos, de las instituciones. Y las mujeres de Ahora Madrid, como Montserrat Galcerán, como Rita Maestre, como Celia Mayer, como Rommy Arce, como Nuria Sánchez  y las demás integrantes que están dispuestas a poner en marcha este proyecto político de cambio,  de verdadero calado democrático feminista y participativo, lo hacen como no se puede hacer ya de ninguna otra manera, favoreciendo el empoderamiento político y el cuidado de su vecindad.

Los discursos éticos de cuidados que ponen en el centro de las políticas la vida, y que están circulando ampliamente a través  del proyecto de nuestro gobierno municipal, parten del reconocimiento mutuo entre sujetos, mujeres y hombres, sean jóvenes o mayores, migrantes u otras identidades no normativas como los colectivos LGTBI. Todas ellas vidas que dependen entre sí. Por ello son vulnerables y precisan el cuidado del resto, no sólo para cubrir las necesidades más esenciales, también en el marco del respeto moral a la singularidad subjetiva y política de cada cual, respetando en todo momento los derechos humanos.

Desde Ahora Feminismos creemos que Madrid puede dejar de ser una ciudad cavernícola eliminando el poder centrado en las desigualdades y opresiones machistas. Ahora Madrid desde su inicio ha apostado por la incorporación firme de los valores de equidad feministas, desde sus formas hasta sus propuestas de programa. Un paso ineludible para un Madrid justo y feminista es la no normalización de la desigualdad y de las agresiones, y para lograrlo, es imprescindible el rechazo contundente del ejercicio de violencia contra las mujeres políticas. La salida de una crisis democrática como la que hemos estado viviendo en esta ciudad durante estos años exige también la creación colectiva responsable (ciudadanía, medios de comunicación, partidos e instituciones) de nuevos modelos de convivencia política emancipadora para las mujeres, es decir, feminista.

Si tocan a una nos tocan a todas.

 

Ahora Feminismos.