Todos y todas somos conscientes de que la alternativa al coche pasa por un buen servicio de transporte público. Esto nadie se atreve a negarlo, al menos de palabra. De obra, ya es otro cantar.

Dejando de lado la nefasta situación de Cercanías Madrid, cuyo servicio se ha ido deteriorando hasta el punto en el que la propia Cristina Cifuentes ha tenido que llamar la atención públicamente a su compañero de partido y Ministro de Fomento Íñigo de la Serna, lo que hoy nos ocupa es la situación de Metro de Madrid y el servicio de EMT.

Cuando hablamos de transporte público nos referimos a este como un sistema, que en su segunda acepción del diccionario de la RAE se define como:

Conjunto de cosas que relacionadas entre sí ordenadamente contribuyen a determinado objeto.

El transporte de Madrid funciona, efectivamente, como un sistema cuyo objetivo es permitir a las personas desplazarse en función de sus necesidades. Es por eso que Metro, Cercanías, autobuses urbanos (los azules de EMT) y los interurbanos (los verdes) deben funcionar lo más coordinadamente posible.

Partiendo de esta base entendemos como particularmente torpe y desafortunado para el transporte madrileño el uso partidista que se está haciendo de su gestión por parte del PP en la Comunidad de Madrid que, recordemos, es quién tiene las competencias en materia de planificación del transporte público:

Desde el 2008 y hasta 2014, a raíz del inicio de la crisis, el número de usuarios/as del transporte público (la demanda) ha ido cayendo de manera continuada. A partir de 2014 ha empezado a recuperarse, de manera desigual, en los distintos modos de transporte. Al descenso de la demanda se le sumó un recorte en la oferta de servicio (cantidad de trenes y buses en circulación, número de líneas, frecuencias…), fundamentalmente para ahorrar.

Desde el año 2014 la demanda ha vuelto a aumentar, cosa que hay que celebrar. No obstante, en cómo se está gestionando este nuevo repunte de la demanda es donde nos encontramos una situación bastante preocupante.

Metro de Madrid va recuperando poco a poco usuarios al tiempo que se va aumentando su oferta disponible más de un 5% entre 2014 y 2016, viendo como sus uso aumentaba más o menos en el mismo porcentaje, la oferta disponible de EMT se ha mantenido prácticamente congelada. Esta limitación de la oferta tiene consecuencias evidentes en el servicio (menor frecuencia, autobuses más llenos) y a la larga, un estancamiento en su uso. Si queremos promocionar el transporte público, lo mejor, sin duda, es aumentar su oferta.

Dentro del sistema de transporte EMT aporta unos valores que son imprescindibles. Tiene una cobertura de prácticamente el 100% del término municipal de Madrid en el servicio diurno, con una flota 100% accesible y funcionamiento de 24 horas al día los 365 días del año. El autobús urbano es, por tanto, una pieza clave dentro del sistema de transporte y como tal debe ser cuidada.

La prioridad del gobierno de la Comunidad de Madrid debería ser recuperar el 7% de la oferta perdida de EMT y el 15% de la oferta perdida de Metro desde el inicio de la crisis y dejar de jugar con el transporte de madrileños y madrileñas al igual que ha venido haciendo desde el Ministerio de Hacienda con la regla de gasto.