Reflexiones sobre la controversia de la licitación de dos pliegos de salud comunitaria

 

Ha surgido estos días una polémica en torno a dos pliegos que se han sacado a concurso administrativamente desde Madrid Salud, en el Ayuntamiento de Madrid, uno de ellos sobre “Servicio de Educación Social y Mediación Intercultural de Apoyo a la Salud Comunitaria” y otro sobre “Intervención para la prevención y promoción de la salud en el cuidado de los malestares de la vida cotidiana”. Los pliegos se licitan por dos años, prorrogables otros dos. Se ha planteado, erróneamente, como un posible proceso de privatización de Madrid Salud como organismo autónomo. Analicemos el contexto para entender el por qué de estos pliegos.

 

Hablemos de salud comunitaria

Nuestro abordaje no es el de la asistencia sanitaria. Hablamos de salud, de cuidados y de generar comunidad. Una de las principales apuestas estratégicas del Ayuntamiento de Madrid de cara a la transformación de las políticas públicas es la de poner en marcha un plan novedoso que hemos denominado Madrid Ciudad de los Cuidados. Este plan, como es evidente, no se había desarrollado previamente por los y las profesionales de Madrid Salud. Se trata de un plan transversal, creemos que innovador, elaborado participadamente por las distintas áreas del Ayuntamiento y por representantes de la sociedad civil, incluyendo asociaciones y otras organizaciones sociales vinculadas a estos ámbitos. Un profesional y completo equipo adscrito a Madrid Salud lleva a cabo su coordinación y diseño. Distintas áreas del consistorio (Equidad, Desarrollo Urbano Sostenible, Medio Ambiente, etc.) participan en alguno de sus programas, siguiendo el principio de cuidados y salud en todas las políticas. Tiene consideración de proyecto piloto, “ad experimentum”. Es un plan por el que nunca apostaría el Partido Popular, básicamente porque elige un enfoque comunitario, una mirada puesta preferentemente en las más vulnerables pero no sólo, un enfoque en el que se pone a las personas en el centro y a los cuidados como herramienta fundamental y una perspectiva que subraya la interdependencia en la que vivimos, frente a la supuesta igualdad de oportunidades y ese hombre hecho a sí mismo del mantra neoliberal.

Para su desarrollo necesitamos un personal del que no disponemos. Y no podemos llevarlo a cabo únicamente con las profesionales de Madrid Salud, que ya tienen una sobrecarga excepcional de trabajo. Lo único que podemos hacer, y estamos intentando, es vincular de forma sinérgica algunos programas y proyectos de la Estrategia Barrios Saludables de Madrid Salud con los proyectos piloto comunitarios de Madrid Ciudad de los Cuidados, de forma que ambos se complementen y se refuercen. Esto último, por citar un dato muy reciente, fue debatido con los profesionales de Madrid Salud en una jornada abierta del 12 de julio. Previamente, en un ciclo de tres sesiones de trabajo, se abordó la perspectiva comunitaria y la realidad concreta de Madrid Salud, planteando distintas alternativas. Luz y taquígrafos.

Madrid Ciudad de los Cuidados y la Estrategia de Barrios Saludables son proyectos de empoderamiento comunitario que se desarrollarán en algunos de los barrios de Madrid, relacionándose con otros proyectos ya en marcha. Es necesaria la contratación de perfiles de educación social, mediación intercultural y educación de calle también, precisamente para fomentar el carácter comunitario de los programas. En los grupos motores de estos proyectos estará integrada siempre plantilla de Madrid Salud, como es lógico.

Estas intervenciones no sustituyen a las que hacen los Centros de Madrid Salud (CMS), sino que las complementan y refuerzan. No son una “privatización de los CMS”, pues el trabajo a realizar en los dos pliegos licitados no comprende ninguna tarea que se viniese realizando por parte de los y las trabajadores de Madrid Salud. La mayoría de ellas son por periodos máximos de uno o dos años (al igual que ocurre con los funcionarios contratados por el Plan de Empleo temporal), por el tiempo que dura la experiencia piloto: no pueden ser una alternativa privatizada a la pervivencia de los CMS como servicio 100% público. En tanto y en cuanto estos programas demuestren su eficacia se deberá ir a un proceso en el cual la peleada ampliación de plantilla por parte de Madrid Salud, incorpore la realización de estos programas por parte de funcionariado.

 

Las contrataciones externas

Bases justas, cláusulas sociales y controles exhaustivos son los principios que rigen los proyectos. Los contratos, en cualquier caso, se harán con la exigencia de las cláusulas sociales que impone desde hace unos meses el Ayuntamiento, promoviendo unas condiciones laborales dignas e intentando, a la par, dar prioridad a colectivos expertos en los ámbitos de intervención aludidos. El control y la supervisión correrán a cargo de profesionales de Madrid Salud.

 

El programa de Ahora Madrid

Está claro que hay que seguir dando la lucha desde la calle y desde las instituciones contra la Ley Montoro, esa norma que nos impide contratar con los criterios básicos de necesidades de personal y solvencia económica para pagarlo, como bien se explica en este vídeo. Este Ayuntamiento lidera junto con otras corporaciones esta lucha desde la perspectiva institucional. Y mientras no lo consigamos, ¿qué nos toca hacer?

Hay que seguir adelante con los proyectos políticos que nos han traído aquí. Por un lado, un camino hacia la autonomía local, que es la base del municipalismo mismo; por otro, proyectos de mejora y transformación de la ciudad, como lo es el desarrollo de herramientas y salud comunitaria en nuestros barrios. Es importante resaltar que la contratación de estos servicios no ha sido fruto de una libre elección entre estas dos opciones: contratar funcionarios o contratar empresas de servicios, sino entre estas otras dos: dejar de hacer cosas nuevas y de empoderamiento para la población o hacerlas apoyándose en contratos de servicios, a la espera que se eliminen estas restricciones impuestas y peleando, en paralelo, por reforzar en lo posible las plantillas desde lo público. Si nos hubieran dejado elegir, no cabe duda que hubiéramos elegido reforzar las plantillas con funcionarios formados y con experiencia en salud comunitaria. Las ventajas son evidentes, especialmente en lo relativo a la sostenibilidad de los proyectos y de la propia red de centros municipales. Sin embargo, esto no es ahora mismo una realidad política, si bien hay que seguir peleándola.

El Programa de Ahora Madrid, ciertamente, tiene objetivos vinculados a la municipalización de los servicios; y también nos pide “impulsar un plan de ciudad saludable que identifique acciones saludables en diferentes áreas de gobierno municipal y entidades ciudadanas” o “complementar la atención individualizada con una perspectiva poblacional, comunitaria y colectiva, que prime los abordajes multidisciplinares y la prevención y promoción de la salud”. También nos solicita, por citar otro ejemplo textual, “identificar, abordar y vigilar la existencia de barreras socioculturales de acceso a los servicios sociales y de salud, poniendo en marcha acciones para su eliminación”. La fidelidad al programa nos pide poner la máxima energía en intentar hacerlo todo ello compatible. Y en eso es precisamente en lo que estamos. De hecho, desde el Area que dirijo se ha desarrollado la mayor municipalización de este gobierno municipal: la empresa funeraria.

Ahora bien, lo que tenemos claro es que no vamos a permitir que las normas del Partido Popular sean las que tracen el camino de los avances en la ciudad, dejándonos inoperantes en muchos casos por falta de personal. Por eso hemos planteado estos pliegos, porque la centralidad está en las personas más vulnerables, porque queremos abordar los determinantes sociales de la salud de manera creativa y comunitaria. Por una cuestión tan básica como la de garantizar derechos.

Jamás habrá una actitud privatizadora por parte de este gobierno, apostamos por la universalidad, la calidad y los servicios públicos sin lugar a dudas. Mientras damos la batalla por la autonomía local, que no nos paralicen sus límites. Cuidemos a las y los profesionales que están al límite sin renunciar a proyectos de transformación en los barrios de Madrid. Nada nuevo: la lucha sigue.

 

El estado de Madrid Salud 

Madrid Salud lleva sufriendo un proceso de desmantelamiento desde hace años. Contamos con un número de profesionales escaso, 1.122 a 1 de julio. Hemos perdido en 8 años 184 (un 14%), con una tasa de reposición desde el año 2010 de un 24,5% de media, y habiendo años en que la tasa de reposición ha sido cero. Por otra parte, una plantilla con una edad media elevada   (52,4 años de media), como consecuencia de todo ello. Los y las profesionales sacan adelante los distintos programas, pero están al límite, como es lógico.

Desde nuestra llegada, tanto desde el Área de Salud Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento como, específicamente, desde Madrid Salud hemos realizado ingentes esfuerzos para incrementar la plantilla. Aún insuficientes. En la actualidad están contratados 44 interinos a través de los Planes de Empleo Temporal (un año, renovable otro más) y se han solicitado otros 26 para cubrir el Programa de abordaje piloto de las Desigualdades en Salud y la Obesidad Infantil. Se ha reiterado y priorizado la petición de 24 plazas vacantes y dotadas de Madrid Salud para ser cubiertas por personal interino en los próximos meses. Y un largo etcétera. Pero insistimos, sabemos que no es suficiente, ni en cantidad ni en modalidad de contratos. Estamos preparando un plan que permita recuperar, en el medio y largo plazo, los puestos de trabajo que se han perdido en Madrid Salud en los últimos años, dando de este modo a la ciudadanía un servicio a la altura de sus necesidades.

 

El contexto estatal y la asfixia de los ayuntamientos

La ley Montoro estipula un techo de gasto, es decir, un límite presupuestario. Esto se realiza con un objetivo muy claro: languidecer las administraciones locales y descapitalizarlas de funcionariado. Una de las consecuencias directas de limitar el personal que se puede contratar es que los ayuntamientos del cambio vean mermada, y mucho, su capacidad de implementar políticas transformadoras para sus vecinas. Y esto afecta, y mucho, al Ayuntamiento de Madrid en su totalidad, ya que ni siquiera nos permite crear una nueva empresa pública que nos posibilitara municipalizar determinados servicios, por poner un ejemplo, o utilizar el aumento de personal según las necesidades de la ciudad. El conflicto político es evidente y necesitamos conseguir el resto de gobiernos de cambio, también en lo autonómico y lo estatal, para poder usar el dinero que sobra en las cuentas, nada menos que 1.000 millones en Madrid, en las necesidades de las personas y en una nueva estructura municipal. Ha habido reuniones con el Ministro de Hacienda, se sigue presionando desde distintos frentes (red de municipios, Congreso de los Diputados, etc.). Y seguiremos haciéndolo.

Forma parte de nuestra apuesta política la puesta en valor de lo público y el fortalecimiento del empleo público. Entendemos que la gestión pública de servicios es más eficiente y garantiza unas condiciones laborales dignas, además de servicios que ponen a las personas en el centro. En nuestra área, además de la remunicipalización de la empresa funeraria, también se ha hecho un esfuerzo importantísimo con la contratación de 144 profesionales para el SAMUR-PC en la legislatura, lo que supone casi un tercio de su plantilla. Esa es la actitud de esta concejalía. Exactamente la opción contraria a la gestión mediante empresas privadas, que realiza el servicio de emergencias médicas extrahospitalaria de la Comunidad de Madrid (SUMMA).

Nuestra propuesta: seguir adelante con los pliegos, de manera piloto y temporal, para intentar hacer un trabajo comunitario potente en nuestros barrios que posibilite a las personas empoderarse y generar red y, a la par, seguir trabajando por incorporar más profesionales del sistema público a Madrid Salud, sin perder el objetivo de remunicipalizar la mayor parte de servicios que podamos. Todo ello manteniendo la tensión por lograr la derogación de la Ley Montoro, lo que nos facilitaría enormemente el desarrollo de esos mismos programas con personal municipal.

En realidad, lo que quiere el Partido Popular, con las dificultades de la municipalización y de la contratación de funcionariado, es que nos subamos al carro de los recortes en servicios y en iniciativas de mejoras para la ciudad. Y tenemos que decirle bien claro que, por mucho que lo intenten, ninguna política pública de transformación dejará de realizarse.

Desde Ahora Madrid sabemos de sobra las dificultades que tiene gobernar con reglas de juego que te imponen otros. Pero también sabemos de nuestra responsabilidad política con las vecinas y vecinos de Madrid. Y nuestra credibilidad vendrá fundamentalmente por nuestra capacidad de aportarles herramientas que faciliten, si lo desean, una gestión personal y colectiva de sus vidas digna.

El Partido Popular y otras organizaciones, en forma de aliados o de pinza, tienen como objetivo central que Madrid no funcione. Porque si la experiencia de Ahora Madrid y de otros ayuntamientos del cambio funciona, podrá generalizarse a otras instancias del Estado. Las críticas, legítimas, ante las dificultades en hacer compatibles determinados valores en conflicto, no nos han de hacer perder la perspectiva de la necesidad de sostener un gobierno que trabaja con las reglas que imponen sus contrarios. Estas externalizaciones no son buenas. Son un mal menor. Que no nos impidan ver un horizonte transformador de la ciudad y también de leyes injustas contra la autonomía local.

Firma: Javier Barbero.