El Ayuntamiento de Madrid tiene competencias en la gestión de las escuelas infantiles. Desde lo local es desde donde se organiza en comunidad la acogida de los bebés de los cuatro meses hasta los tres años. Una etapa educativa definitiva para la afirmación personal, el reconocimiento individual y la consolidación del yo, en la que solo desde la calma psicológica los niños podrán entrar en relación con los otros desde un lugar sano de apego y escucha.

Las maestras y educadoras que han creado y mantenido esos lugares de afecto durante más de tres décadas vieron a partir del año 2008 cómo desde la administración se atacaban uno tras otro los pilares que permitían ofrecer cierta calidez y calidad en las escuelas infantiles. Al tratarse de centros de gestión indirecta, desde la Comunidad se pasó a valorar con un alto porcentaje en el proceso de licitación a las empresas que ofrecían hacer el servicio más barato, pagando a educadoras 750 euros mensuales por una jornada de ocho horas, reduciendo los gastos en alimentación y la inversión en materiales educativos. Al mismo tiempo se redujo el personal de apoyo, se aumentó el número de menores por aula y pasó a valorarse menos en la elección de las empresas el proyecto educativo que presentaban o la estabilidad laboral de la plantilla.

Todo esto para acompañar a niños y niñas que necesitan tener de referencia a las mismas personas, que han de poder atenderlas con tiempo y pausa. Los menores de tres años se encuentran en una edad en la que el desarrollo cognitivo está subordinado siempre a la evolución del apego como eje central de la maduración personal, de ahí la gravedad de convivir en aulas masificadas con educadores precarios que no perduran en el tiempo.

En 2015, las 54 escuelas infantiles de gestión indirecta se encuentran además en una situación sin precedentes: se están empezando a cerrar aulas, a pesar de la enorme demanda, porque las cuotas han subido hasta un 250% en algunos casos, y las familias no pueden pagar el precio de una plaza en la escuela pública.

Ante esta situación, los colectivos defensores de la etapa de Educación Infantil en la Comunidad, articulados en varias organizaciones de una admirable sabiduría pedagógica, guían al Ayuntamiento en la mejora educativa que es urgente afrontar.

Gracias a esa generosa colaboración en defensa de los derechos de la infancia, el gobierno de Ahora Madrid logra en el otoño de 2016 aprobar una nueva Ordenanza de Escuelas Infantiles en la que se recoge la pareja educativa para todas las aulas, lo que supondrá un descenso a menos de la mitad del número de niños y niñas por adulto de referencia.

Se introduce un concepto de niño con derechos y potencialidades frente a un tratamiento asistencial y se sientan las bases para crear un modelo en el que los profesionales estén orientados a trabajar fundamentando sus buenas prácticas en el lazo afectivo con los niños y niñas, que solo desde ahí pueden aprender y comenzar a construir una relación segura y sana con el otro.

Para que todo esto sea posible, el Ayuntamiento fijará el precio de adjudicación de cada escuela, y valorará entre las propuestas el proyecto educativo, la calidad de la oferta y las condiciones salariales de la plantilla. En ningún caso se podrá ofrecer por parte de la empresa dar el servicio a un precio menor del considerado justo por la Administración.

También las cuotas que pagan las familias descienden de forma considerable: quien en el presente curso pagaría 144 euros, pasará a pagar por la franja de renta per cápita en la que se encuentra, 54 euros. Se recuperan cuotas mínimas de 14 euros o se elimina la tasa bebé de 48 euros que pagaban actualmente los niños y niñas menores de 1 año.

Se ha modificado el baremo de admisión, sin excluir a aquellas familias en los que uno de los dos progenitores está en paro y dando puntuación específica a las familias monoparentales.

Desde la conciencia de que el reto fundamental es lograr escuelas infantiles inclusivas y diversas se está haciendo un enorme esfuerzo en la construcción de nuevos centros. Está prevista la apertura de nueve en septiembre de 2018, lo que supone unas 1000 plazas nuevas.

Tenemos ante nosotros un gran desafío: lograr que las escuelas infantiles sean espacios de justicia, escucha y afecto, en las que acoger y acompañar a los ciudadanos y ciudadanas más pequeñas con toda la calidad humana y profesional que merecen.

Artículo recogido en el Boletín Especial II Aniversario de Ahora Madrid