Desde la llegada de Ahora Madrid al gobierno ha sido clara la voluntad y el compromiso de luchar contra la contaminación. Prueba de ello es el Plan A, presentado hace poco, y que contiene una serie de medidas estructurales para reducir las emisiones contaminantes que deterioran la salud de vecinos y vecinas de nuestra ciudad.

Otra expresión del compromiso en la lucha contra los efectos de la contaminación ha sido la aplicación decidida del protocolo para episodios de alta contaminación así como su revisión para hacerlo más riguroso. Dentro de estas revisiones destacó por la polémica desatada por parte del Partido Popular, la bajada de los umbrales de contaminación a partir de los cuales el protocolo empezaba a actuar. En concreto se bajó el nivel de preaviso de 200 µg/m³ de NO2 a 180 µg/m³ y el nivel de aviso de 250 µg/m³ a 200 µg/m³.

Esta reducción viene motivada porque el nivel que la OMS empieza a considerar perjudicial para la salud de la población en exposiciones prolongadas es 200 µg/m³. Tiene sentido por tanto empezar a actuar antes de alcanzar estos niveles, y eso es lo que se consiguió con este cambio.

Pues bien, esto que parece de sentido común no lo fue tanto para el Partido Popular del Ayuntamiento de Madrid ni para el de la comunidad.

En el Ayuntamiento asistimos al despliegue de demagogia habitual, tachando la medida de improvisada, ideológica o caprichosa. Aquí un par de ejemplos y un artículo que escribimos en su día hablando del tema en Ahora Movilidad. 

 

 

Más grave aún fue que la Comunidad de Madrid, con Cristina Cifuentes a la cabeza, en la redacción del protocolo para episodios de alta contaminación a nivel autonómico (que sirve de referencia a todos los municipios de la región) se sumase a esta polémica y no diese por buenos los niveles propuestos por el Ayuntamiento, por dos motivos:

1.- Recogía en su propuesta de protocolo unos umbrales de actuación que suponen empezar a actuar con medidas informativas cuando los niveles ya son perjudiciales para la salud.

2.- Reducía la magnitud del problema de la contaminación lanzando además un mensaje confuso a la ciudadanía en un tema muy polémico y que necesita de una acción institucional coordinada, coherente y rigurosa.

 

 

Afortunadamente en la Comunidad de Madrid han recapacitado y en la versión definitiva de su protocolo, listo para aprobación en las próximas semanas, aparecen los umbrales de actuación marcados por el Ayuntamiento.

Nos alegra profundamente este cambio de parecer y esperamos que se haga extensivo a otros temas cruciales para la movilidad madrileña, como es la necesidad de priorizar la construcción de carriles Bus-VAO en las carreteras de entrada a Madrid mucho antes que desdoblamientos y aumentos de capacidad que hasta la fecha se han demostrado caros y directamente contraproducentes para atajar el problema de la contaminación.