El mes de enero es el más sangriento de los últimos años, con nueve víctimas mortales, según feminicidio.net, y las violencias machistas siguen sin ser cuestión de estado

Desde Ahora Feminismos apelamos a la responsabilidad para que todos los agentes políticos y sociales tomen medidas prioritarias para erradicar las violencias machistas

 

En lo que vamos de mes y de año han sido asesinadas nueve mujeres. Las últimas víctimas son una madre y su niña de 17 meses, que fue arrojada al vacío por un hombre, al no ser víctimas mortales no aparecerán como tales en las cifras oficiales y sólo tendrán acceso a los recursos públicos si superan el miedo al agresor y se atreven a denunciar. Los niños y las niñas son utilizados como armas por hombres homicidas para causar dolor a las madres. En las últimas noticias sobre el caso se denuncia, además, que estaba abusando sexualmente del bebé. Entre los feminicidios de los últimos días también se encuentra una mujer prostituta, otro asesinato no contabilizado por las cifras oficiales. Además de las mujeres asesinadas, otras muchas mujeres, niños y niñas sufren las violencias cada día sin que sean recordadas.

Desde Ahora Feminismos no queremos olvidar a las mujeres, niñas y niños agredidas por el patriarcado. Exigimos que los gestos de minutos de silencio se conviertan en toda una vida de lucha y en medidas políticas para que estas agresiones silenciadas no sigan ocurriendo. No queremos pedir que las mujeres supervivientes tengan coraje, que sean valientes: queremos que los hombres machistas dejen de matar, de agredir, de humillar, queremos dirigirnos a ellos que son quienes pueden decidir no hacerlo. Por eso las campañas de sensibilización también han de centrarse en los agresores. No vamos a seguir permitiendo que se nos prive del derecho a vivir una vida libre de violencias. Vamos a luchar por políticas justas para las mujeres y por una sociedad donde quepamos también nosotras. Exigimos el trabajo interinstitucional, más allá de intereses partidistas, para tomar medidas concretas que aseguren una vida libre de violencias a las miles de mujeres que las sufren cada año. Sólo si se considera una cuestión de estado se tomarán medidas transversales en todas las políticas públicas que incidan en revertir todas y cada una de las violencias que sufrimos las mujeres, no sólo en caso de violencia de género.

Con un pie en las instituciones y mil en las calles. Porque la calle, y la vida, también es nuestra.