Pero vamos a ver, ¿qué es exactamente el techo de gasto?

El techo de gasto limita la cantidad de gasto e inversión que puede llevar a cabo una administración pública en el marco de la Unión Europea y la moneda única. Vaya, que es un tope que se le pone al gasto que puede hacer una institución, como un ayuntamiento o una comunidad autónoma. “Tú, hasta aquí” 😕

Pero ¿De dónde sale esto?

Este techo de gasto es hijo del artículo 135, que fue reformado en agosto de 2011 por el PP y el PSOE para priorizar el pago de la deuda a cualquier otro tipo de gasto público. Por la vía urgente, se aprueba esta reforma constitucional que da cumplimiento al Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria. Estos palabrejos quieren decir: primero, la deuda; luego, todo lo demás. Se abre la puerta así a una máxima que aún hoy justifica sus recortes sociales: cuanto menos dinero dediques a los servicios públicos, más dinero te queda para pagar a los bancos.

¿Y esto es todos los años igual?

Cada año el techo de gasto es diferente, y debe ser aprobado por el Congreso de los Diputados.

¿Cómo calculan esto?

Lo calcula el gobierno estatal en función de los objetivos de déficit público que quiere cumplir frente a la Unión Europea.

¿Qué? Pues que la UE nos dice “este año tienes que devolver esta cantidad de dinero” y entonces el gobierno se aprieta el cinturón para cumplirlo.
Pero si tenemos déficit habrá que asumirlo, ¿no? Yo cuando gasto de más y debo dinero me aprieto el cinturón para devolver mis deudas. 

Es que las finanzas de una administración pública no funcionan como las de una familia o una empresa. El gasto del sector público circula por la economía y acaba volviendo a las arcas públicas a través del pago de impuestos.  Una prueba de ello es que los países que tienen un mayor gasto público en porcentaje del PIB que España, suelen tener también menores déficits públicos o incluso superávits; es decir, cuentas más saneadas a pesar de gastar más. No es magia, es economía. Además, hoy sabemos que finalmente el Estado perderá 60.600 millones de euros, de los 77.000 millones que se inyectaron a la banca (el 80%) mientras se imponían sacrificios a la ciudadanía.

¿Pero en qué afecta esto a mi ciudad? ¿Qué tiene que ver?

El gobierno estatal se impone un techo de gasto a sí mismo, pero también a las comunidades y a los ayuntamientos. Además, los ayuntamientos se llevan la peor parte porque se los obliga a tener superávit, de forma que no puedan utilizar en servicios públicos todo el dinero que tengan en su cuenta bancaria. Es decir, que les tiene que sobrar dinero en sus cuentas. El Ayuntamiento de Madrid tiene un superávit de más de 1.000 millones de euros y el techo de gasto intenta impedir que se emplee en limpieza, en ayudas sociales o en invertir en la ciudad, y le obliga a utilizarlo para pagar a los bancos.

¿Por qué se perjudica a los ayuntamientos?

Todas las cuentas de todas las administraciones se meten en el mismo saco para hacer estos cálculos de déficit. Si los ayuntamientos tienen las cuentas más saneadas, o mejor hechas, dejan más espacio al resto de administraciones para su déficit. Es decir, conviene decirle a los ayuntamientos que tienen superávit, es decir, dinero sobrante, que no lo toquen; así, en otros sitios como el Estado pueden permitirse tener más déficit.

Vale, pero he escuchado que el Ayuntamiento de Madrid ha aumentado más de un 50% el gasto social y devuelto deuda, así que podemos seguir operando con esta regla perfectamente, ¿no? 

El gobierno de Ahora Madrid se ha saltado el techo de gasto en 2015 y 2016. Nuestro objetivo no es cumplir con un absurdo y perjudicial indicador macroeconómico sino atender las necesidades sociales, culturales y ecológicas de nuestra ciudad poniendo a su servicio la economía. Seguir respondiendo a un claro mandato recibido en las calles y en las urnas. ¡La economía es una herramienta para mejorar nuestras vidas, no al revés! Cuando al final la entendemos, claro 😉