Este 8 de marzo va a ser histórico. Este jueves el Movimiento Feminista de Madrid ha convocado una huelga de mujeres, un acontecimiento sin precedentes en nuestro país porque traspasa los límites de una huelga laboral y estudiantil, tradicionales en una huelga general, convocando también una huelga de cuidados y de consumo. El feminismo ha conseguido denunciar las desigualdades que históricamente sufrimos las mujeres a consecuencia de una estructura de profunda desigualdad patriarcal, e incluirlas en la agenda política y mediática
El próximo día 8 de marzo reivindicaremos que las mujeres queremos que se nos pague igual salario a igual tipo de labor porque la brecha salarial del 23% está por encima de la media europea. Exigiremos trabajos de calidad porque la precarización laboral de los trabajos con protagonismo femenino tienen su fiel reflejo en la feminización de la pobreza: menos salario, menos cotizaciones, más flexibilidad laboral y un techo de cristal que es casi un muro cuando hablamos de ciertos puestos directivos.  Exigiremos la corresponsabilidad de los cuidados, ese trabajo invisible que realizamos mayoritariamente las mujeres y que están directamente relacionados con el mantenimiento de la vida: la crianza, la compra, la limpieza del hogar, el cuidado de las personas mayores. Cuidar forma parte de la vida y toda persona ha de ser cuidada en algún momento de su existencia. Este status quo se consolida a través de un sistema educativo que se ha de modernizar, con estándares de co-educación para que nuestros niños no se conviertan en los machistas del mañana.
La ciudad parece creada específicamente sobre la base de un determinado tipo de ciudadano: hombre, blanco, sano y con trabajo.  A través de un modelo urbanístico que se construye a espejo de las relaciones de poder, fomentando una ciudad poco inclusiva para personas con diversidad funcional y/o con barreras arquitectónicas para las mujeres en el espacio público. Por todo ello, esta huelga quiere poner de relieve que las ciudades tienen más protagonistas, que han dejado de ser invisibles para tomar las calles y exigir sus derechos. De nuevo las ciudades van a ser espacios de cambio, sin dejar al margen a las mujeres rurales, que también forman parte de este amplio movimiento feminista. 
Hoy ya podemos afirmar que esta huelga feminista está ganada. Porque un movimiento feminista ha conseguido que las mujeres de este país independientemente de su orientación sexual, su trabajo o su origen territorial o étnico- nos movilicemos por nuestros derechos, por una vida libre de violencias, por condiciones de vida dignas y una exigencia de igualdad que es un clamor popular, porque hombres y mujeres queremos vivir en otro tipo de sociedad, una que sitúe la vida en el centro y que cambie radicalmente la forma de relacionarnos.
Cambiar el foco y situar la vida en el centro ha de repercutir también en un cambio de las políticas públicas. Y la institución, una vez más, va por detrás de la ciudadanía. Por eso la escucha y el diálogo son fundamentales. Ahora Madrid se quiere sumar a esta convocatoria, en estos momentos en los que se gobierna en el Ayuntamiento de Madrid, con el compromiso de poner la institución al servicio de las luchas sociales y sus demandas, incorporando a las políticas públicas la mirada feminista que reclama más medidas en la lucha contra las violencias machistas  y de mejora de las condiciones vitales de las mujeres.